Discografía
Integrantes en el álbum
FERNANDO GELBARD - Sintetizador Moog y Fender Rhodes
HORACIO "Chivo" BORRARO - Saxo
RUBÉN RADA - Congas y surdo
RICARDO SALAS - Bajo
MIGUEL "Chino" ROSSI - Cuica y percusión
NORBERTO MINICHILLO - Batería
Biografía
Desde la introspectiva "Mojo uno", la pieza solista de Gelbard en Moog, hasta la audaz "Alevacolariea", con la participación del prolífico uruguayo Rubén Rada, el álbum solista de Gelbard no deja indiferente a nadie.
Fernando Gelbard ocupa un lugar singular en la historia del jazz argentino, recordado por su audaz aceptación de nuevos sonidos y su negativa a dejarse definir por los límites. Pianista, flautista y productor, fue uno de los primeros en Argentina en explorar las posibilidades de los instrumentos electrónicos en el jazz, creando una obra que se siente a la vez arraigada en la tradición y adelantada a su tiempo.
Didi, grabado en 1974, personifica esta visión. Interpretado íntegramente con teclados electrónicos como el sintetizador Moog y el Fender Rhodes, fusionó armonías de bebop con bossa nova (Gelbard siente un profundo amor por la música brasileña), grooves latinos y texturas rítmicas afroamericanas. El resultado fue un paisaje sonoro caleidoscópico que desafió las convenciones y abrió las puertas a nuevas direcciones en el jazz sudamericano. Temas como “Alevacolariea”, con el uruguayo Rubén Rada, y su rica percusión y cantos, revelan su interés por el ritmo como fuerza unificadora, mientras que piezas como “Chau, Ambrosio” muestran su habilidad para combinar la experimentación en estudio con una sensibilidad jazzística directa.
Las contribuciones de Gelbard se extendieron más allá de sus propias grabaciones. Colaboró ??con destacados músicos argentinos, como el saxofonista Horacio “Chivo” Borraro, cuya energía improvisadora encontró un aliado natural en los audaces arreglos de Gelbard. También se convirtió en una figura clave tras bambalinas como propietario de los influyentes estudios ION en Buenos Aires. Bajo su dirección, el estudio se convirtió en un centro creativo donde innumerables artistas argentinos exploraron nuevos territorios sonoros, beneficiándose del oído del productor de Gelbard y su apertura a la experimentación.
Su trayectoria musical se entrelazó con un contexto político turbulento. Hijo de José Ber Gelbard, ministro de Economía de Argentina durante el gobierno de Juan Perón, Fernando creció en un hogar donde la cultura y la política eran inseparables. Tras el golpe militar de 1976, la familia se vio obligada a exiliarse y se trasladó a Estados Unidos. En California, continuó sus actividades artísticas mientras forjaba una carrera como consultor, siempre vinculado a la música que lo definió.
En conjunto, su trabajo como intérprete, productor e innovador de estudio lo sitúa como una figura central en la evolución del jazz argentino. La música de Gelbard sigue resonando no solo por su audacia técnica, sino también por su calidez, su vitalidad rítmica y su visión del jazz como un espacio donde culturas y tecnologías pueden encontrarse en igualdad de condiciones.
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